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Mestre Pastinha

Vicente Ferreira Pastinha. Nació en 1889, decía no haber aprendido Capoeira en escuela, mas “con la suerte”. Al final, fue el destino el responsable de la iniciación del pequeño Pastinha en el juego.
Comenzó entonces la formación del mestre que dedicaría su vida a transmitir el legado de la cultura africana a muchas generaciones las técnicas enseñadas por Benedito, su profesor africano.
El ritmo de su vida fue alterado cuando
un ex alumno lo llevo para ser presentado ante una roda de mestres en la Ladeira
da Pedra, del barrio Gingibirra, Salvador, en 1941.
Dentro de la roda
se encontraba el mestre Amorzinho, un guardia civil. Quien le pidió formar una
academia para conservar en el tiempo la capoeira Angola.
Fue la actividad de enseñanza de la
capoeira por lo que Pastinha se destaco a lo largo de los años, y su competencia
se demostró por su talento, su pensamiento y la capacidad de comunicarse ante
sus alumnos.
Los conceptos de mestre Pastinha formaron seguidores en todo el país. La originalidad del método de enseñanza, la práctica del juego como expresión artística formando una escuela que privilegia el trabajo físico y mental para que el talento y la creatividad se expandieran.
“Capoeira de Angola solo puede ser enseñada sin forzar la naturalidad de la persona, lo importante es aprovechar los gestos libres y propios de cada cual, cada uno es cada uno. (...). No se puede olvidar el birimbau, berimbau es el mestre primitivo, enseña por su sonido, da la vibración y la giga al cuerpo de la gente (...). Un buen capoeirista además de jugar debe saber tocar berimbau y cantar, y el jugador debe jugar sin ensuciar la ropa, sin tocar el piso con el cuerpo. Cuando juego piensan que debo estar borracho por que parezco estar cansado, pareciendo que voy a caer pero ninguno me ha podido tumbar ni me van a hacer caer (...)”
Vicente Ferreira Pastinha se retiro en 1981. Durante décadas se dedico a la enseñanza de la capoeira. Estando completamente ciego, no dejaba a sus discípulos, y continua vivo en los capoeiristas, en las rodas, en los cantos, en el juego.
“Tudo o que eu penso da Capoeira, um dia escrevi naquele quadro que está na porta da Academia. Em cima, só estas três palavras: Angola, capoeira, mãe. E embaixo, o pensamento: 'Mandinga de escravo em ânsia de liberdade, seu princípio não tem método e seu fim é inconcebível ao mais sábio capoeirista'
“todo lo que pienso de la capoeira, un dia lo escribí en aquel cuadro que esta en la puerta de la academia. Encima solo estas tres palabras: Angola, capoeira, madres y debajo el pensamiento 'malicia de esclavo en ansia de libertad, su principio no tiene método y su fin es inconcebible al mas sabio capoeirista'”
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